Segundo visionado

Supongo que a todo el mundo le ha pasado lo siguiente: pruebas una comida por primera vez y no te gusta nada, bien porque su sabor es nuevo y te choca, o bien porque te esperabas otra cosa. Meses, incluso años después, vuelves a probar eso que tan poco te gustó, pero esta vez tu paladar está preparado, sabes a lo que te enfrentas… Y, ahora sí, te gusta. No entiendes cómo es posible que meses atrás, eso que ahora estás disfrutando como un gorrino te supiese a infusión de escroto sudado.
Pero estas cosas pasan. A mí me ocurrió con la carne de ternera, que de pequeño no me gustaba y ahora la comería a diario si no fuera porque quiero llegar a los 50. Tampoco me gustaban los plátanos, ni las lentejas, ni los guisos de casquería… Ahora soy un ser superior; hasta donde mi heterosexualidad me permite, me lo como todo. Excepto el emblanco malagueño. A ese puñetero pis de Satanás lo quiero fuera de mi vida.

Con el cine ocurre igual. Vemos una película esperando una cosa, nos dan otra muy distinta y la decepción es mayúscula. Salimos del cine diciendo que no nos ha gustado y que menudo pestiño. Pero tiempo después, ya sin expectativas, volvemos a darle otra oportunidad a esa misma película…, y la cosa cambia. O no. O sí. No se sabe.
La cuestión es que puede pasar, y a mí me ha ocurrido con bastantes títulos. En este artículo comentaré algunos, y el resto los reservo para la semana que viene. Ya sabéis, así alargo el artículo y no tengo que pensar en un tema para el próximo jueves. ¡Supervivencia y vagueo por igual, chavales!

LA MATANZA DE TEXAS (Tobe Hooper, 1974)

La matanza de Texas

Expectativas
Soy un pesado con esta película, lo sé, pero es que, en mi caso, es el primer ejemplo de película que me decepcionó la primera vez y me fascinó la segunda. Nunca me había ocurrido antes.
Aquí entra en juego la magia que existía antes de Internet y la sobreinformación, cuando podías ver una película sin saber nada de ella. Como mucho te podías guiar por un anuncio en televisión o un póster y un par de fotogramas que hubieses visto en alguna revista. Poco más.
De La matanza de Texas solo sabía que era violenta, porque en el título aparecía la palabra «matanza», y que transcurría en Texas, porque en el título… Bueno, eso.
Pero antes de poder ver la película gracias a la difunta y maravillosa plataforma Vía Digital, la idea que tenía de esta película en la cabeza difería muchísimo de la realidad. Yo me había montado mi propio cacao mental, y claro, cuando pude verla y descubrí que la película no tenía nada que ver con mis delirantes expectativas, me vine abajo.
El asunto es que, por algún motivo nada justificado, la idea que yo tenía de La matanza de Texas era la de una película de terror/acción ambientada en un futuro post apocalíptico, donde Texas (que para mí en aquella época no era un estado de lo EEUU, sino un pueblecito en mitad del desierto) había sido tomada por una banda de peligrosos delincuentes a lo Mad Max. Fijaos qué tontería.

Realidad
La película no se parecía en nada a lo que me había imaginado, es evidente. Me decepcionó que en una película llamada así hubiese tan poca sangre y tan pocos desmembramientos, pero no tardé en darme cuenta (cuando la volvía a ver) de que la gracia y el mérito estaban ahí, en que a veces, para incomodar o impactar al espectador, no es necesario ser explícito ni ir por ahí arrojando cubos de sangre como un loco. A veces, basta con una buena fotografía, una buena ambientación realista y talento para estimular la imaginación del espectador enseñando lo justo. Porque menos, casi siempre, es más, sobre todo cuando se trata de terror.

INFIERNO BLANCO (Joe Carnahan, 2011)

Infierno blanco

Expectativas
No es una película especialmente conocida ni mítica, aunque debería serlo, porque es estupenda.
La primera vez que la vi, el día del estreno, iba con unas expectativas bastante nocivas para lo que la película era en realidad. Sabía que su director era Joe Carnahan, cineasta que se caracteriza por hacer películas algo locas y frenéticas, como Ases calientes, Stretch o la adaptación cinematográfica de la serie El equipo A.
Lo que nos propone Infierno blanco es a Liam Neeson contra una manada de lobos cabreados porque el amigo, por causas de fuerza mayor (un accidente aéreo) ha caído en su territorio, y ya sabemos cómo son los lobos para esas cosas…
Sabiendo cómo se las gasta Carnahan, imaginaba que esto sería algo así como la película 300, pero cambiando a los espartanos por los supervivientes del accidente, y a los persas por lobos. Y en esencia la película es eso, la verdad. Donde me llevé el chasco fue en el tono. Esperaba algo muy loco, muy blockbuster, y sin embargo los tiros no iban por ahí.

Realidad
Infierno blanco resultó ser una película sorprendentemente lenta, seria y contemplativa, aunque no por ello aburrida. Si bien es cierto que en el cine me pareció un tostón, asumo que eso es lo que ocurre cuando te dinamitan las expectativas. Había lobos enfadados, había seres humanos en peligro y había un asedio…, y eso es lo que yo esperaba, ¡pero con el tono y estilo efectista de Ases calientes!
Años después la compré en bluray y la revisé. La sorpresa fue enorme. No solo no me pareció nada aburrida, sino que todo lo que en su momento me parecieron errores, ahora eran virtudes. Esta película no habría funcionado tan bien ni habría poseído esa capacidad de inmersión si hubiese tirado por el estilo videoclip que yo deseaba y esperaba en un primer momento.

ALIEN: RESURRECCIÓN (Jean-Pierre Jeunet, 1997)

Alien: Resurrección

Expectativas
Partamos de la siguiente base: esta película solo me gusta a mí, y el simple hecho de decir que me parece correcta hará que me caigan palos, pero qué queréis que le haga.
Para mi gusto, las dos peores películas de la saga Alien son Alien 3 y la aquí comentada. Antes consideraba a Alien 3, dentro de las malas, la mejor, pero la última vez que la vi me aburrió muchísimo, así que, a día de hoy, prefiero Alien: Resurrección, que es malucha y tonta, pero bastante más entretenida y gamberra.
En este apartado podría haber puesto Alien: el octavo pasajero, porque la impresión fue más o menos la misma. También me decepcionó en la primera toma de contacto (esperaba más presencia del monstruo) y me encantó cuando la volví a revisar. Pero prefiero comentar Resurrección, que es más polémica.
Recuerdo que esta saga la fui viendo poco a poco, conforme las iba pillando en televisión. Milagrosamente, conseguí verlas en orden. La primera la vi con el hype por las nubes, ya que llevaba queriendo ver esa película desde que era un mocoso que apenas sabía hablar, pero como cuando por fin pude verla terminé decepcionado, me enfrié.
Sin embargo, cuando anunciaron que iban a emitir por primera vez Alien: Resurrección en Antena 3, los ojos me dieron vueltas. Lo que apareció en el breve spot me encantó, incluyendo el bicho final, ese híbrido entre xenomorfo y humano (aunque yo pensaba que era un alien zombi, por eso de la cara esquelética y tal).
No sabía exactamente lo que me iba a encontrar, pero sí intuía que habría más presencia de bichos que en la anteriores, a fin de cuentas lo único que me interesaba con 11 años. ¿Guión, interpretaciones, trabajo de dirección? ¡BAH! Yo solo quería que saliesen monstruos.

Realidad
No iba mal encaminado. Era verdad que los bichos salían más que en las anteriores, y la película era en general más cañera en lo que a ritmo y acción se refiere… Pero me pareció floja. Y de hecho es una película floja, sobre todo si la ponemos al lado de las dos primeras, que son obras maestras.
Mucho tiempo después, aprovechando que venía en el pack bluray de la saga, la revisé justo después de Alien 3, y oye, qué bien me entró la puñetera.
Sigue siendo lo que es, una película ligera, macarra, que no se toma demasiado en serio a sí misma y que en ocasiones parece un cómic europeo de ciencia ficción. Una película excesiva y chorra, pero muy divertida, bien fotografiada y con un diseño de producción bastante resultón.


¡Y hasta aquí por ahora! El próximo jueves, la continuación del artículo.