Cine cutre

Estoy en contra del cine cutre, pero tengo que matizar, porque en realidad esto no es del todo así como suena.
Estoy en contra del cine cutre que busca ser cutre a toda costa, haciéndose mal a propósito y tirando de tramas rebuscadas, demasiado planeadas y absurdas a conciencia, siendo los guionistas conocedores de lo que están haciendo. Para mí, eso es un error, y lo que salga de ahí no puede tener gracia ni atisbo alguno de brillantez, voluntaria o involuntaria.
Películas espantosas como las que ha generado la reciente moda del cine de tiburones son buena muestra de ello. Sharkanados, tiburones nazis, tiburones fantasma, tiburones cruzados con pulpos, tiburones robots, castores asesinos, pirañas gigantes… Por favor, ya está bien. En serio, no es gracioso. Si estas cosas no salen de forma espontánea y natural, el resulto suele ser un desastre.
Pasa igual con los pedos: si necesitas hacer muchas fuerzas para que salga uno, posiblemente no sea gas, sino mierda.
Con este tipo de cine sucede algo muy parecido. Si un guionista, desde la inocencia, concibe un guión desastroso que da lugar a una película igual de desastrosa, seguirá siendo una obra de mala calidad, pero siempre tendrá más encanto y autenticidad que cualquier bodrio de calaña similar a la de Sharknado. Si se busca a la desesperada el humor y lo absurdo, el resultado será el ridículo.

Cine cutre

Sin embargo, estoy muy a favor del cine cutre que surge, aflora, desde la naturalidad e inocencia. Esos directores que hacían películas malas creyendo que eran buenas… ¡Así, sí! Eso sí lo disfruto, incluso lo admiro. 
Ed Wood, considerado el peor director de cine de la historia, parió Plan 9 from outer space con un cariño y pasión enormes, y el tío pensaba que la película iba a ser buena, que estaba contando una gran historia… Pero no. La película es un ñordo del tamaño de Nueva York, y pese a todo resulta más disfrutable y entrañable que esas estúpidas películas de tiburones y demás bichos que se hacen ahora, a cada cual más absurda y retorcida. Entiendo que son un homenaje a las películas cutres de antaño, pero ya basta con la broma. Una vez puede tener gracia pese a la falta de espontaneidad que la buena caspa requiere, pero ya son muchas veces. Es un chiste tan gastado como las películas actuales que homenajean, tanto con su estética como con el estilo y tono de las historias que narran, al nostálgico cine de los años 80. YA BASTA CON ESO, por el amor de Cthulhu. Llevan repitiendo el mismo puñetero chiste desde 2007, a raíz del estreno de Planet Terror y Death Proof. Estamos en 2018, y diseñar un póster de aspecto desgastado o con estética Drew Struzan es un recurso agotado, manido, muy visto. Parad ya; no estáis siendo originales ni sorprendéis a nadie.

Cine cutre

Pero hablemos de Stephen King y su única película como director, La rebelión de las máquinas, basada en su propio relato.
La película es un desastre, y el propio Stephen King lo sabe, de ahí que no haya repetido sus pinitos como cineasta nunca más. Es una película objetivamente mala. Entretenida, pero mala. Ya el propio planteamiento que nos propone hace temer lo peor. A eso hay que sumarle un estilo de dirección muy plano y pobre, propio de alguien que no es director de cine, sino escritor.
Pero Stephen King sentía que estaba haciendo algo bueno. Se equivocaba, pero eso no es lo que importa; lo que hay que tener en cuenta es la intención, y la suya era la mejor del mundo.
Fracasó estrepitosamente, pero al menos hizo su trabajo con cariño, sin jugar a no tomarse las cosas en serio y devanarse los sesos en busca de una trama ridícula hasta el extremo, con el fin de que los adolescentes suban estúpidas vídeo reacciones a Youtube mirando el trailer o recopilatorios con las mejores y más descabelladas escenas. No, Stephen King iba en serio con su película, como Ed Wood. Porque así es como se hacen las buenas películas malas: sin saber que las estás haciendo. De eso te enteras después, cuando ya es tarde y en tu curriculum tienes una mancha.
¿Y sabéis por qué sé que King creía estar haciendo las cosas bien? Porque alguien que busca rodar una película mala a propósito no se toma la molestia de contratar a los AC/DC para que hagan la banda sonora.