Arizona

Sinopsis
Ambientada en la crisis inmobiliaria de 2009, Arizona cuenta la odisea por la que ha de pasar una madre al ser testigo de un asesinato.


Opinión
Mi principal interés por esta película residía en el actor Danny McBride, protagonista de Arizona junto a Rosemarie Dewitt. Es un actor que me hace mucha gracia por esa capacidad suya de mantenerse serio incluso cuando suelta la mayor chorrada imaginable.


Películas sobre la terrible crisis iniciada en 2008 hay ya unas cuantas (Margin Call, The Big Short), y Arizona es probablemente la más tontorrona y superficial, pero si la miramos con atención descubriremos que posee elementos interesantes en los que vale la pena sumergirse.
Me he reído con Arizona y me ha gustado que tenga humor negro y muertes inesperadas, pero sería injusto quedarme solo con eso. A mi juicio, el modo en que la película está planteada es brillante, aunque no sabría decir si eso ha sucedido de forma voluntaria o involuntaria. A veces, determinadas películas tienen momentos maravillosos que atienden más a la casualidad que a la mente pensante que ha escrito el guión o dirigido la película. 
Quizá lo menos llamativo aquí sea su humor, nada que no hayamos visto en cualquier peli de la cuadrilla encabezada por Seth Rogen (quien aquí hace un cameo), James Franco y el propio Danny McBride. Lo que de verdad resulta destacable en Arizona, y la convierte en un título más interesante de lo que pueda parecer a simple vista, es su mezcolanza de géneros y estilos.
El primer acto parece, punto por punto, una película de los Hermanos Coen: crimen que sale mal, personajes que están en el lugar y momento equivocados, problemas económicos, muertes tontas, delincuentes torpes, etc. Todo esto dentro de un falso marco apocalíptico, y digo falso porque en la película no hay ningún Apocalipsis como tal. Sin embargo, la historia transcurre en un lugar que bien podría ser un escenario de cualquier entrega de Mad Max. Un lugar tan muerto, que los jardineros fumigan pintura verde sobre el césped seco. La urbanización de lujo en la que se desarrolla la película está abandonada en mitad del desierto, sin vecinos ni cobertura ni ley. Todo ello a causa de la crisis inmobiliaria, por supuesto. No sería descabellado pensar que los autores de Arizona pretendían justamente eso: contar la historia de un pequeño Apocalipsis, porque a fin de cuentas eso es lo que supuso la crisis para muchas familias y negocios: el final, la decadencia. Incluso la muerte por suicidio.


Danny McBribe, protagonista y productor de Arizona, es también el guionista de la nueva entrega de la franquicia Halloween, que se estrenará este mes de octubre.
Este dato no lo estoy dando de forma gratuita. Arizona, a lo largo de su tercer acto, parece un slasher puro y duro. Las protagonistas huyen de un desquiciado McBride durante un horrible juego del gato y el ratón digno de Michael Myers o Jason Voorhees, y mientras, el camino queda sembrado con los cadáveres de los pobre infelices que tienen la mala suerte de involucrarse en esa espiral de violencia.
¿Existe alguna relación entre el hecho de que Danny McBride sea el guionista de la nueva Halloween y que Arizona parezca un slasher? Posiblemente no, pero dejadme soñar.


Arizona es, en resumen, una película muy divertida y corta, para ver si más pretensión que la de pasar un buen rato. Pero si rascáis un poco en su superficie, quizá lleguéis a estar de acuerdo con mis teorías.