Poner nota al cine

Ponerle nota al cine es igual de absurdo que ponerle nota a cualquier obra artística, sea de la disciplina que sea, pero resulta ser una práctica tan extendida y normalizada que, en ocasiones, pienso que igual el raro soy yo por pensar que puntuar películas es algo carente de sentido y utilidad.
Confieso que yo lo hacía, tenía cuenta en Filmaffinity (y la sigo teniendo, pero mayoritariamente para estar al día de los próximos estrenos y llevar una cuenta de las películas que veo) y remataba todas mis reseñas con un numerito. Por suerte, he dejado atrás esas costumbres por todo lo que voy a decir a continuación.

Poner nota al cine

Supongamos que somos uno de esos tipos que opinan en términos numéricos y PUNTO, o uno de esos otros que, aunque hayan escrito una reseña, no pueden evitar terminarla con un número o unas estrellas.
En el primer caso, el que pasa de escribir y se limita a puntuar, nos está dando una información del todo inútil en caso de que seamos un espectador miedoso, de gustos inseguros y criterio propio poco desarrollado que necesite de opiniones externas para decidirse a ver o no una película. Y esto es así porque la nota no dice nada. Es un dato tan subjetivo, tan radicalmente subjetivo, que carece de sentido compartirlo con el resto. Si yo necesito la opinión de alguien para elegir película, pero ese alguien sólo me ofrece un número, no podré sacar nada en claro. El número no es más que una representación extremadamente escueta de tu opinión. Si la unidad más pequeña de una ferretería es el clavo, la unidad mínima de una reseña es la nota. Es, en resumen, lo que ocurre cuando te pasas quitando paja y puliendo un texto. Si se te va la mano, lo único que quedará será un numerito triste y solitario. Poner nota es tan útil como describir con una sola palabra la película que has visto: buena, mala, regular.

¿Pero qué ocurre cuándo has escrito una reseña y, aún así, sientes el impulso de terminarla poniendo nota? Mi pregunta es: ¿para qué? Creo que la gente que hace eso, en realidad teme que su opinión no haya quedado clara, porque de lo contrario no entiendo la necesidad de apoyarse en una nota si tú consideras que ya has plasmado tu punto de vista de forma correcta. Poner nota en estos casos se me antoja redundante (la expresión "se me antoja" me parece de lo más repelente y redicha, pero, fijaos qué gracia, hoy me apetecía usarla. Intentaré que no se repita).
Si eres el espectador sin criterio de antes, el que necesita buscar ayuda en la opinión de los demás, encontrarás información más o menos útil en la reseña escrita. Ahí, el autor hablará de su opinión y la justificará aportando datos y descripciones, y aunque todo sea personal y, casi siempre, subjetivo, contribuirá a tu curiosidad con más referencias imparciales que un simple número.
Poner nota al final de una reseña escrita, además de denotar inseguridad en el autor, es una tentación para los lectores perezosos, y no queremos lectores perezosos en nuestra vida, ¿verdad? Ese lector es el que ignora los siete párrafos que te has currado la noche anterior y va directamente al final, a ver qué notita le has puesto a la dichosa película… Esto se contradice con lo que he comentado antes, ya sabéis, que guiarse única y exclusivamente por un número no le sirve de nada a nadie, pero en el caso del lector vago se conformará con el numerito si así se ahorra leer el texto.

Pero existe algo más absurdo que poner nota: poner decimales ¿Qué pasa con eso? ¿Cómo se supone que debe masticarse tamaña memez?
Navegando en foros, he llegado a leer cosas como “estoy dudando entre ponerle un 6 y un 6´3”.
Me gustaría saber en qué puñetas se diferencia una película puntuada con más o menos décimas que otra… ¡DÉCIMAS!  ¿En qué punto subatómico se diferencia una de otra? ¿Cuál es micromatiz definitivo en el trabajo de dirección, iluminación o interpretativo que convierte a una película en un 8`2 en lugar de un 8?

¡Me marcho! Tengo que practicar mis noventa minutos de meditación o me dará un colapso nervioso.